2.11.11

Maroc-Mallorca, el fin de una etapa

Hace más de un mes que dejé tierras marroquíes y hasta ahora no había podido pasarme por aquí. Por un lado, porque he estado de un lado a otro, por otro, porque no quería cerrar el blog y cerrar una etapa sin haber abierto otra.

Sí, es momento de cerrar el blog que ha sido el diario ( a ratos) de mi vida en Marruecos. ¡Vaya año! No podía imaginar todo lo que ese país iba a hacer por mí, todo lo que iba a aprender y a vivir, la gente tan increíble que iba a poder conocer... ha sido maravilloso. Pero! llega el momento de cerrar etapas. ¿Qué sentido tendría seguir escribiendo sobre Marruecos fuera de Marruecos?

Hace unas semanas en Barcelona, con Xavi, mi amigo rabatí, (ese que llamaba de repente para dar un paseo por la medina, ese que sin saberlo fue mi hombro en abril), hablaba de Rabat, de la luz de Marruecos,de  la nostalgia  que sentíamos allí y la nostalgia que siento (y que sé que él siente) una vez aquí.

Pero, a quién me ha preguntado estos días, siempre he respondido que lo que más recordaré de este año será la gente, mi gente y mis momentos con ellos.  No sé quiénes de vosotros leeréis esto, pero, por si no lo sabíais... gracias! ¡No habría sido lo mismo sin vosotros! 

Gracias también a quienes habéis estado allí, al otro lado de la pantalla, conmigo y este blog. No sé si volveré a escribir, si Mademoiselle Couscoús se convertirá en Señorita Ensaimada... porque ¡Sí! Ahora mismo escribo desde Palma de Mallorca, donde voy a vivir y trabajar a partir de ahora.

Una persona muy especial me dijo antes de irme de Marruecos que iba a conquistar el mundo. No sé si el mundo empieza en Mallorca, pero aquí es donde empieza mi nueva etapa, ¡mi próxima parada para conquistarlo!



Ça fait plus d'un mois que j´ai laissé les terres marocaines et jusqu'ici j'avait pas réussi m´arrêter sur le blog. D´un côté, parce que j'ai été d'un côté à l'autre, mais de l'autre, je ne voulait pas fermer le blog et fermer une étape sans ouvrir une autre.

Oui! il est temps de fermer le blog qui a été le journal (parfois) de ma vie au Maroc. Quelle année! Je ne pouvais pas imaginer ce que ce pays ferait pour moi, tout ce qui j´avait à apprendre et à vivre, les gens tellement geniales qui je aurait rencontrer!... tout a été merveilleux. Mais! il faut fermer des étapes. Et ecrire sur Maroc loin de Maroc n´a pas trop de sens...

Il fait quelques semaines à Barcelone, avec Xavi, mon ami Rabati, (ce qui m´appelait tout à coup pour faire une promenade dans la médina, ce qui etait,sans savoir, mon épaule en avril), on a parlé sur Rabat, sur la lumière du Maroc, sur la nostalgie qu´on sentait là-bas et la nostalgie que je sens (et je sais qu'il sent) une fois ici. 

Mais a celles qui m'ont demandé ces jours-ci, j'ai toujours répondu que ce que je vais toujours  rappeler sur cette année seront les gens, mes gens et les moments avec eux. Je ne sais pas qui d'entre vous va lire ceci, mais si vous ne saviez pas ... je vous remercie! Il n´aurait pas  été la même sans vous

Merci également à ceux qui ont été là, de l'autre côté de l'écran, avec moi et ce blog. Je ne sais pas si je continuerais à écrire, si Mlle Mlle Couscous deviendra Señorita Ensaimada... Car oui! En ce moment j'écris de Palma de Mallorca, où je vais vivre et travailler...

Une personne très spéciale m'a dit avant quitter le Maroc allait conquérir le monde. Je ne sais pas si le monde commence à Mallorca, mais c'est là ou commence ma nouvelle étape, à la conquête de ma prochaine étape!


26.9.11

Las ciudades de mi vida (marroquí)

La impresión que cada uno de nosotros tiene de una ciudad está marcada por tantas cosas que no es posible controlarlas: nuestro momento personal, el tiempo del día, el ambiente que vivía en ese instante el sitio y la gente...

Durante este año en Marruecos he visto muchas ciudades y me han quedado muchas sin ver. Éstas son mis fotos preferidas y mis impresiones de ellas:



Rabat:

Rabat siempre será mi casa y la Kasbah des Oudaia, mi lugar favorito. Impresiona la primera vez que la visitas por ser un rincón lleno de paz a pesar de los guías falsos y los niños jugando al fútbol. Los Oudaia siempre me recordará a paseos los fines de semana, visitas y tés dulces con amigos en su terraza.



Casablanca:

He de decir que Casablanca no me gusta. Odio su tráfico, lo difícil que es coger un taxi en cualquier rincón de la ciudad, el mal olor al bajar del tren en Casa Port. Pero Casablanca también ha sido mi refugio cuando he querido huir de mi vida de Rabat. Resulta extraña está contradicción, pero estoy segura de que una amiga con una vida paralela en la ciudad del clásico del cine ha tenido mucho que ver. Casablanca siempre será ese 30 de abril en el que huí de mi vida y dejé mi pena en el piso 38 de un rascacielos.


Marrakech:

La ciudad ocre tiene los atardeceres más mágicos del país. Cuando el sol se va, el cielo se vuelve rosa, naranja, rojo... y sus edificios reflejan esa luz por toda la ciudad. Detesté Marrakech en mi primera visita y poco a poco, en cada una de las siguientes fue entrando en mi corazón casi hasta hacer daño. Siempre recordaré kech por los largos viajes en tren, la ilusión, la tristeza al partir, los fines de semana de sonrisas y caras serias. Marrakech siempre será especial por lo que me esperaba allí.



Assilah:

Me sorprendió por su limpieza, su aire fresco, su buena comida. A todo el mundo le gusta Assilah, y es comprensible por qué.

Assilah es un fin de semana de julio, un grupo de amigos, cartas, playa y buenos ratos.

 Ceuta: 

El cielo azul, la libertad y la sensación de estar en casa. Cruzar la frontera hacia Ceuta desde Marruecos es una experiencia. Yo la he cruzado tres veces y las tres fueron buenas. 

Una valla separa Marruecos de mi país, de las tapas, las cañas, la música, de ferias con muñecos Bob esponja.

 Chefchaouen:

Tardé en visitar esta ciudad, que desde el momento en el que la pisé se convirtió en una de mis top. De noche, parece que las montañas y las estrellas van a caer encima de tí y el silencio sólo se rompió cuando los tambores sonaron para avisar de que había llegado la hora de comer antes del alba y del ayuno. Nunca olvidaré ese momento y esa terraza. 

De día, el azul te envuelve y te llena los ojos, tanto que parece que no lo olvidarás jamás. Chefchaouen es un viaje a la aventura, dos personas a las que me alegro de haber conocido.


Fès:

Fès es tradición, es Marruecos puro y antiguo. Son burros, artesanos, guías y guías falsos. Fès es un domingo de noviembre corriendo por sus callejuelas, es un martes de julio apenas sin comer...

 Medhya:

La playa de Medhya siempre es el final de una buena comida. Una increíble comida de pescado fresco a la brasa, en mesas viejas, papeles de periódico y manos llenas de grasa. Un gran amigo nos llevó por primera vez y hemos ido menos de lo que yo querría, pero Medhya siempre serán amigos, viajes en coche y una sonrisa.

 Merzouga:

El desierto de Merzouga, en el Sáhara fue uno de los viajes más impactantes y su amarillo, el más intenso y su cielo estrellado, el más impresionante que he visto. Merzouga es invierno, frío y calor, camellos, atardecer y amanecer...


Moulay Bousselham:

Choca encontrar una playa tan tranquila en la costa atlántica de Marruecos. Moulay Bousselham fue parte del viaje a Assilah, el viaje con los espaguetti que tanto me gustó. Cuestas, playa solitaria, un paseo en bote, otro atardecer que no olvidaré...

 Tánger:

Tánger es viento, viento fresco que viene de mi país. Es una playa desierta en el mes de marzo a la que poco le queda para verse llena todos los días. Tánger es una medina en la que se habla español y te puedes tomar un "desalluno". 

 Gargantas del Todra:


No hay mucho que decir, el Todra para mí siempre será un sitio espectacular... Mis primeras fotos con mi Canon, ese cielo azul y una buena conversación.

Vallée d´Ourika:

El valle de Ali fue una excursión de verano para huir del calor asfixiante de Marrakech. Como decía Olive, nuestro guía por un día, en el valle de Ourika se pueden ver todos los colores: naranjas, verdes, rojos, malvas... Ourika es un todoterreno, conversaciones cruzadas en dos idiomas, descubrirles a unas amigas cómo es un poco del verdadero Marruecos.

20.9.11

Agridulce

Hoy me siento como el cerdo agridulce. Recuerdo su sabor, unas bolitas rebozadas y bañadas con una salsa que la primera vez siempre sientes extraña... dulce, agrio, salado... ¡las ganas que tengo de volver a comer en un chino cutre!

Hoy he me he despedido por primera vez en Marruecos, una semana antes de partir.

Y en el tren, ese que ya no cogeré más en esta aventura, me he puesto a pensar en qué me ha cambiado este país y este año aquí y he hecho mi lista de "cosas que Marruecos me ha dado o me ha hecho aprender"

- cuatro kilos menos y varios pantalones holgados
- la costumbre ya de no comerme las patatas fritas del plato
- tener el pelo del color de mis ojos
- un amor, un desamor, una lección más
- lunares partout
- crecimiento casi al máximo de mi paciencia
- un ligamento desgarrado y semanas de rehabilitación
- el poder de ignorar a la gente por la calle
- un nivel de francés casi nikel
- fin de la inocencia con la gente 
- incapacidad absoluta para andar con tacones
- repentino pudor cuando llevo faldas o escotes que ahora parecen "cortas" o "generosos" pero antes no 
- la mala costumbre de andar mirando al suelo
- la muy mala costumbre de creerme en un verano sin fin
- ojos pintados con khol
- pelo largo, pelo corto, pelo largo de nuevo
- aversión por los gatos callejeros
- adicción al pan con vaca que ríe
- flexibilidad puesta a prueba al máximo
- amigos, buenos amigos, íntimos amigos
- capacidad de buscar en lo malo, la parte buena y aprovecharla
- saber a ciencia cierta que no le gusto a todo el mundo
- tendencia a sentarme en las terrazas mirando hacia la calle
- ·politesse" para llamar a los desconocidos "madame" o "monsieur"
- rápida reacción cuando alguien te da "tres bises" o lo hace al revés
- (...) y un sinfín de cosas más

Ésta soy yo, sigo siendo yo, pero soy distinta ahora



Octubre 2010


Agosto 2011

17.9.11

Vidas del Mundo

¡Ya sé que llevo demasiado tiempo sin escribir! Pero el último mes y medio no he parado... Me fui a Berlín, a visitar a mi querida Sara, a tomar aire, a montar en bici, a comer currywurst! Después me fui a Galicia, a ver cómo mi primera amiga se casaba, a perder maletas y conocer gente... También pasé gran parte del Ramadán en Rabat, viendo los días pasar lentamente...

En los últimos tiempos, cuando ya no me quedan ni dos semanas para dejar Marruecos, las conversaciones huelen a despedida, las cenas o visitas en un sitio u otro se suceden sin saber si voy a volver... Me siento ya empezando a decir adiós a la ciudad que me ha acogido durante (casi) un año.

Estoy triste, pero creo que es mi momento. Hace unos meses tenía pánico a que llegara el momento de irme de Marruecos y no sintiera que era el momento. Pero ahora estoy tranquila, porque siento que lo es y en gran ha sido gracias a mis últimos viajes.

Mi vida aquí se acaba, pero antes quiero compartir, si cabe, un poquito más de ella. Un gran amigo, Héctor o Pura Vida para nosotros, que ahora está viviendo en Ankara, tiene un proyecto. Se llama Vidas del Mundo y consiste en hacer un pequeño vídeo filmando tu vida cotidiana. Aquí os dejo mi aportación:




9.8.11

Mixed by Schweppes: viaje al Norte.


Hace unos años, Schweppes lanzó la campaña "Mixed by Schweppes" para animar a sus consumidores a "mezclar" sus productos. Hace unos días, en otro viaje "mixto" descubrí otra palabra que pronunciada "a la española" puede causar que los franceses se rían a carcajadas: "SCHWEPPES!"

Ahí estábamos sentados en una terraza en Ceuta, esperando el tinto de verano, las tapas y las patatas bravas cuando, alehop! digo la palábra mágica... y sin entender por qué, mis dos colegas de viaje, Benoit y Adélise se empiezan a descojonar uno a cada lado de la mesa!

"SHHHHHueps" "suepsh"... 

Este no es un post de "manual de supervivencia: como decir schweppes en francés" (Porque aún no soy capaz de hacerlo) sino más bien un post de "Manual de supervivencia: cómo hacer reir a un francés", u otro post más sobre una escapada genial de fin de semana.

Otra de esas escapadas casi sin planear, tres personas, un coche y la carretera al norte. En dos días, cuatro sellos más en el pasaporte, entradas y salidas a Ceuta, terrazas, cañas, feria, niños de botellón, compras en el Lidl... Qué más decir de Ceuta!!!

Al este de Ceuta, en el Mediterráneo marroquí, encontramos una playa con un mar de todos los azules posibles y conchas de todas las formas.


Y porque Marruecos es un país en el que puedes encontrar de todo, puedes salir a las 6 de la tarde de la playa y llegar a Chefchaouen a la hora de cenar, haciendo una parada en un lago en las montañas para ver el atardecer.




Chaouen, desde este fin de semana, es una de mis ciudades favoritas de Marruecos. El azul de sus paredes no tiene nada que ver con el de otras medinas que he visitado, las montañas de su alrededor son impresionantes y las estrellas de noche casi tan claras como las del desierto.






Pero ahí no se acabó el viaje. El broche final fue una excursión por las cascadas de Akchour, a unos 35 minutos de Chaouen. Yo, que no sabía que íbamos a hacernos una excursión entre las rocas de un río, me había ido con mis sandalias medineras así que tuve que idear algo...


¿Y qué me salvó la vida? (o los pies) Las bailarinas que regala la revista Elle (que compré en Ceuta) y que con un poco de maña, se pueden atar al tobillo para que no se te salgan entre piedra y piedra. Merci Elle...!




Os dejo con unas fotos que he cogido prestadas de internet (las fotos son de Gaukel_f) porque desgraciadamente no me llevé la cámara (temía que mi torpeza acabara con mi baby canon en medio del río y me quise asegurar). Pero merece la pena que veáis lo precioso que es ¿o no?






2.8.11

Visages, mes visages

Más caras de mi día a día en la pestaña "Faces"


http://cucucouscous.blogspot.com/p/faces.html

Foto: Jardins Majorelle, la antigua residencia de Yves Saint Laurent en Marrakech



31.7.11

Dimanche = Playa + Bolos

Poco que decir:


un Domingo tranquilo a la espera del ramadán...


...en el que con buena compañía cualquier plan es bueno!


Gracias a la anfitriona!


 Benoit, Soukaina y Nada.

Yo perdiendo a los bolos

Espagueti weekend: Assilah & Moulay Bousselham

¿Qué pasa si mezclamos a una pareja de italianos con una pareja italo-española, una italiana que está de visita y dos españoles en un viaje de fin de semana en Marruecos? 


¿Qué pasa si las dos parejas y una de las españolas tienen la costumbre de hablar entre ellos en francés, pero ni la chica italiana ni el chico español lo hablan?

Pues pasa lo mismo que si se come una buena porción de pizza con un tinto de verano en un soleado día de julio: una mezcla cojonuda (hasta el momento, me he abstenido de utilizar tacos/palabras malsonantes en este blog porque uno que yo sé me diría que recuerde que soy una señorita. Pero este caso lo requiere, la mezcla es cojonuda).

¿Y en qué idioma se comunican? Pues cada uno en el suyo o los italianos en italiano, los españoles en español con acento italo-argentino, los españoles en italiano, los italianos en español... y cuando no queda más remedio, utilizando a la traductora (en este caso la chica italiana de la pareja mixta) o recurriendo al francés y después traduciendo de nuevo!

Lo que está claro es que la escapada del pasado fin de semana fue genial.


Assilah, ciudad costera a 200 km de Rabat, y campamento base durante el fin de semana, es bella, no, bellisima! 

Su medina es la más bonita que he visto hasta ahora: una versión de los Oudaia de Rabat (en blanco y azul), pero infinitamente más cuidada (y limpia) y con murales y dibujos que le dan un encanto muy especial.

El sábado visitamos la playa de las cuevas. Tras una media mañana nublada, con jersey y partidas de principiantes de mus, el Sole, sí! oh Sole! salió de entre las nubes, para tener una tarde perfecta tomando el sol, bañitos con olas ricas y viendo pasar los camellos y las carretas con caballos.

El domingo fuimos un poco más al sur. A medio camino entre Assilah y Rabat está Moulay Bousselham, un pueblecito en la desembocadura de un río. Y ahí, cuando acaba el río, empieza a serpentear y forma dunas y playas a los lados. El agua allí es tranquila y pagando un poquito, te llevan en bote a las zonas más alejadas, donde no hay nadie... ¡qué paz!



Mis vídeos no molan tanto como los de Milán, pero chouia chouia, lo intento...



Vídeo proyectado en una fachada de la medina de Assilah

La mano de Edu en las calles de la medina

Playa de Las Cuevas.


Camellos en la playa de Las Cuevas



Medina de Assilah. Cuadros.



Alessandro, Edu, Nono, Manu, Giorgia y yo. Tras la cámara: Irene






Moulay Bousselham

En un bote de camino a la playa



Otro atardecer en Marruecos















21.7.11

Un 21 de Julio / Un 21 Julliet

Un día como hoy, 21 de julio hace justamente un año, supe que venía a Marruecos por un año. Hoy, 21 de julio, hemos conocido las listas de este año.

Si hubiera estado en la lista este año, me iría a Dubai con mi queridisima Pati. Si hubiera estado en la lista de este año, quizás, sólo quizás, me habrían enviado a Japón como yo quería.

Pero si hubiera estado en la lista de este año, no habría venido a Rabat, no habría conocido a toda la gente que quiero, no habría vivido lo que estoy viviendo y no tendría que echar de menos la luz de los atardeceres de Marruecos el año que viene.

Hoy estoy triste, queda mucho aún, pero el 29 de septiembre se acerca con paso firme y sin ninguna intención de pararse en el camino.


Un jour comme aujourd'hui, Juillet 21 il y a un an, j´ai appris que je venais au Maroc pour un année. Aujourd'hui, Juillet 21, on a appris les listes de cette année.


Si j'avais été sur la liste cette année, j`aurait parti à Dubaï avec ma très chère Pati. Si j'avais été sur la liste cette année, peut-être, juste peut-être, j'aurait parti au Japon comme je voulais.

Mais si j'avais été sur la liste cette année, j´aurait pas venu à Rabat, j´aurait pas rencontré tous ces personnes qui j´aime, j`aurait pas vecu tout ce que suis en train de vivre et la lumière du coucher du soleil au Maroc ne me manquerait pas l´année prochain.

Aujourd'hui, je suis triste, il reste encore, mais le 29 Septembre s´approche vite vite et sans aucune intention de se tenir dans le chemin.

18.7.11

Les Poulettes y la tournée au Maroc



En fin!


¡Por fín llegó la visita de mis poulettes! Seguro que cuando lean esto de "mis poulettes" se reirán mucho, mucho de mí y me echarán la bronca por haberme "afrancesado" demasiado.

Pero hace poco, en una foto de facebook, un amigo francés nos llamó "les poulettes" a Souki y a mí y me hizo tanta gracia la expresión que ya la he adoptado como mía. Así que lo siento cariños míos, os quedáis con "poulettes"...

Pues sí... la tan esperada visita ya llegó, desde Febrero tenía yo mil ganas de que vinieran mis amigas, de pasar una semana con ellas, enseñarles mi vida, mi país de acogida, mis amigos...

Ya lo dije una vez, pero cuando vienen tus amigos a verte, da igual en qué país estés, si ha pasado mucho o poco tiempo desde la última vez que os visteis. El tiempo se para y vuelves a estar como siempre. Porque con los amigos no hay tiempo, no hay años pasados ni ciudades. Sólo existe esa sensación de estar "en casa".

Mis amigas llegaron y se marcharon con la maleta bien cargada, espero que no solo de regalos y compras (este país y sus medinas tienen la capacidad de volverte loca y comprar más, mucho más, de lo planeado eh!) sino también de aprendizaje y una experiencia que no olviden.

Espero de verdad chicas que lo pasarais tan bien como yo (aunque tuve mis momentos de debilidad-factor calor, factor mayonesa contaminada...)(Es lo que tiene viajar por Marruecos en la semana más calurosa del año).

Fue una pena que algunas no pudieseis venir, ¡os echamos de menos y nos acordamos mucho de vosotras!

Siete días con mis poulettes para hacer la tournée básica por Maroc: Marrakech, Casablanca, Rabat y Fès. 

¿Interesados en hacer una ruta turística con las visitas obligadas por Marruecos?

Seguid leyendo... 






Parada 1: Marrakech



























Con los monos en Jmaa el Fnaa

Nuestros tres días en Marrakech fueron la peor experiencia que he pasado con el calor. 49º  es mucho más de lo soportable para mí. Hacía tanto calor que en algunos momentos se nos hacía difícil pensar de forma clara (lo que daba lugar a comentarios con poco sentido y posteriores risas) y todas las botellas de agua de Marrakech no eran suficientes.

Aun así, dio tiempo para lo clásico: la plaza Jmaa el Fnaa (nuestro riad, el Chouia chouia, estaba al lado de la famosa plaza), la medina y sus tiendas, el Palacio Bahia, los Jardines Majorelle, el barrio de Guéliz, cena con espectáculo de danza oriental, chawarma, zumos de naranja, un día en el valle de Ourika en los Atlas...













































Con nuestro amigo en la Place des Épices

 Tomando el té en el riad

 Riad Chouia Chouia


 Leyendo la Lonely planet en los jardines Majorelle


 Los Atlas

 Valle de Ourika - Atlas
























Juego de las botellas en Jmaa el Fnaa


Parada 2: Casablanca.


Mezquita de Hassan II. 


En Casablanca recogimos a la cuarta componente del grupo. Tras tres días con un calor infernal, los 30 grados de Casablanca se antojaban una maravilla (aunque si hubiese llegado directa de Rabat habría dicho que era un infierno).

¿Qué vimos en Casablanca? Pues el triplete clásico: La mezquita de Hassan II, paseo por La Corniche y parada en las Kenzi Towers. 



 Playa de Casablanca al lado de la mezquita

 Petit taxi casawi






























Parada 3: Rabat


En la Kasbah (ciudad fortificada) de los Oudaias

Y por fin llegamos a Rabat. Cuatro días recorriendo Marruecos para llegar a casa. Porque sí, Rabat es mi casa y así me sentí al llegar. Hamdulillah el calor se había pasado y mi ciudad nos recibió con la brisa del Atlántico.


Tras cenar cerca de casa, cogimos fuerzas en mi salón de tarbas naranjas para empezar la ruta al día siguiente: ¿Paradas obligatorias en Rabat para cualquier turista que se precie?


Tour Hassan y Mausoleo, paseo por la avenida Mohammed V, la Chellah, tiendas de la medina, Kasbah des Oudaias y comidas en el Dar Naji y el Sirio.


 Mausoleo de Hassan II

 Playa de Rabat


 Restaurante Dar Naji



Terraza de los Oudaia después de tomar el té


Parada 4: Fès

No podía dejar que mis amigas se marcharan sin haber visitado Fès. Era la ciudad que faltaba para conocer un poco mejor la diversidad de Marruecos y es que tras la turística Marrakech, la urbana Casablanca y la tranquila Rabat, Fès es el viaje en el tiempo, una visita a la medina más antigua del país.

Para la visita confiamos en Younes, guía oficial al que la mayoría de rabatíes acudimos cuando vienen visitas porque habla perfecto castellano además de saber mucho y ser de lo más simpático.

¿Qué hacer en Fès? Pasear y perderse (o no) por sus callejuelas, subir a una terraza para ver los curtidores, aprender que en cada uno de los barrios siempre hay una fuente, un horno, un hammam, una escuela y una mezquita...

 Tren Rabat- Fès

 La famosa Puerta Azul: entrada al laberinto







 Cementerio de Fès


Durante los siete días de viaje saqué muchas muchas fotos (que aún os tengo que pasar, no me olvido), pero para ilustrar este post he utilizado tanto fotos mías como de Lu. Espero que no te importe, pero quería mostrar un poco de Marruecos también a través de tus ojos.


Ya sólo me queda darles las gracias a mis poulettes: muchas mercis chicas por acompañarme, por compartir un poquito de mi vida... ha sido el viaje más especial que he hecho con vosotras ¡y los que nos quedan!

























Foto de Pierre Alain. Gracias por abrirnos las puertas de tu casa.